dissabte, 18 d’abril de 2009

Borges sobre l'Ubi sunt?

Per a l'Amelia Del Caño i els altres companys.

Esdeveniments molt cruels i que són en la sensible memòria d'alguns professors de l'IES Matadepera em fan pensar en un poema del gran Jorge Luis Borges que va recollir a El otro, el mismo (1964). És un llarg poema, escrit gairebé sense contenir l'alè, a través del qual fa via i recorre al·lusivament el tòpic de la vida humana amb els seus afanys que s'escolen com el riu heracliteu i es perden fins al no-res, el record fugisser --desdenyosament heroic-- de la destrucció per l'odi, el temps... i l'art.

EL TANGO

¿Dónde estarán? pregunta la elegía
De quienes ya no son, como si hubiera
Una región en que el Ayer pudiera
Ser el Hoy, el Aún y el Todavía.

¿Dónde estarán (repito) el malevaje
Que fundó en polvorientos callejones
De tierra o en perdidas poblaciones
La secta del cuchillo y del coraje?

¿Dónde estarán aquellos que pasaron,
Dejando a la epopeya un episodio,
Una fábula al tiempo, y que sin odio,
Lucro o pasión de amor se acuchillaron?

Lo busco en su leyenda, en la postrera
Brasa que, a modo de una vaga rosa,
Guarda algo de esa chusma valerosa
De los Corrales y de Balvanera.

¿Qué oscuros callejones o qué yermo
Del otro mundo habitará la dura
Sombra de aquel que era una sombra oscura,
Muraña, ese cuchillo de Palermo?

¿Y ese Iberra fatal (de quien los santos
Se apiaden) que en un puente de la vía,
Mató a su hermano el Ñato, que debía
Más muertes que él, y así igualó los tantos?

Una mitología de puñales
lentamente se anula en el olvido;
Una canción de gesta se ha perdido
En sórdidas noticias policiales.

Hay otra brasa, otra candente rosa
De la ceniza que los guarda enteros;
Ahí están los soberbios cuchilleros
Y el peso de la daga silenciosa.

Aunque la daga hostil o esa otra daga,
El tiempo, los perdieron en el fango,
Hoy, más allá del tiempo y de la aciaga
Muerte, esos muertos viven en el tango.

En la música están, en el cordaje
De la terca guitarra trabajosa,
Que trama en la milonga venturosa
La fiesta y la inocencia del coraje.

Gira en el hueco la amarilla rueda
De caballos y leones, y oigo el eco
De esos tangos de Arolas y de Greco
Que yo he visto bailar en la vereda,

En un instante que hoy emerge aislado,
Sin antes ni después, contra el olvido,
Y tiene el sabor de lo perdido,
De lo perdido y lo recuperado.

En los acordes hay antiguas cosas:
El otro patio y la entrevista parra.
(Detrás de las paredes recelosas
El Sur guarda un puñal y una guitarra.)

Esa ráfaga, el tango, esa diablura,
Los atareados años desafía;
Hecho de polvo y tiempo, el hombre dura
Menos que la liviana melodía,

Que sólo es tiempo. El tango crea un turbio
Pasado irreal que de algún modo es cierto,
El recuerdo imposible de haber muerto
Peleando, en una esquina del suburbio.

4 comentaris:

José B. Torres Guerra ha dit...

No recordaba este poema y el uso que hace del tópico del Ubi sunt? Mencionas a Heráclito y eso me hace recordar otro poema de Borges que empieza así: "Somos el río que invocaste, Heraclito...". Aparece en un libro poco conocido, La cifra; Google me dice que puedes ver el poema en esta dirección:
http://www.poesia-inter.net/jlb1219.htm
Enhorabuena por tu blog y muchas gracias por el comentario que has puesto en El festín de Homero, así vamos aprendiendo todos.
Abraçadas mol forts desde Navarra

Ramon Torné Teixidó ha dit...

Gracias mil de nuevo. Ahora mismo buso este poema. Pero Borges es un pozo sin fondo. A ver si para el jueves tengo un post preparado...

Ricardo ha dit...

Ramón, espero que los acontecimientos a los que te refieres hayan pasado ya o al menos estén en proceso de quedarse atrás, en paz.

Borges creó una mitología del arrabal basada en el cuchillo, en el combate cuerpo a cuerpo, a la manera homérica. Seguro que recuerdas el final del que para él era acaso su mejor cuento, "El Sur". Dahlman sale de la taberna con el cuchillo en la mano, preparado para el duelo, preparado para cumplir con su destino, a sabiendas, como Hector frente Aquiles, que su destino es morir ese día.

Gracias por recordarnos a Borges en la tradición clásica. Trabajo con algunos de sus textos con mi alumnado. ¡Y les gusta!

Un saludo cordial.

Ramon Torné Teixidó ha dit...

Tienes toda la razón, Ricardo. Hoy he acabado de leer el cuento de Dahlman y me parece una reelaboración genial del héroe épico: ¡cómo el destino trama sobre él su final!